La UE prepara 100.000 plazas para refugiados en centros de la ruta de los Balcanes

Hay algo profundamente roto en la llamada ruta de los Balcanes. El trato a los refugiados, la falta de recursos, el cierre de fronteras y el desprecio sistemático es reflejo de algo roto a nivel político, al más alto nivel, entre los jefes de Estado y de Gobierno. Representantes de Albania, Alemania, Austria, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Hungría, Grecia, Rumanía, Macedonia, Serbia, Luxemburgo y Holanda (los dos últimos, presidentes de turno de la UE) se reunieron ayer en Bruselas, a instancias del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, para tratar de solucionar el gravísimo problema, el principal que asola Europa hoy. "Las diferencias no están en los detalles, están en los principios", reconoce una fuente comunitaria. Es algo estructural, no coyuntural, que lleva sobre la mesa desde mayo y que toca a lo más sagrado para los Estados: su soberanía, la capacidad de decidir qué quieren ser, a quién aceptar y quién tiene derecho a decidir.