Barcelona con los refugiados
La crisis de los refugiados se sigue con frustración e indignación desde las ciudades. Son el destino final de todas esas familias que atraviesan media Europa huyendo de un conflicto armado, pero tienen las manos atadas porque la competencia es del Estado. Esta es la principal queja que expone Ignasi Calbó, coordinador del plan de ciudades refugio, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona. "No tenemos ninguna información y tampoco nos han facilitado medio alguno".
El consistorio de la capital catalana lideró el empuje local en materia de acogida de refugiados. Fueron centenares los ciudadanos que ofrecieron su casa, lo que obligó a la alcaldesa Ada Colau, tras crear un registro de familias de acogida, a rebajar la euforia y recordar que son las entidades las que deben encargarse de esta tarea, y que, en todo caso, los habitantes pueden prestarse como voluntarios. En septiembre se creó un comité operativo en el que Govern, consistorio y entidades se comprometían a trabajar juntos para coordinar la llegada, que se preveía masiva. Ha habido reuniones a pequeña escala, pero todo sigue atascado.